Cáncer y riñón
Seguro que te preguntas
¿Qué tipo de tratamiento puedo recibir si tengo un cáncer?
Existen tres tipos de tratamiento para los tumores en general. El primero, que es el más clásico y utilizado es la quimioterapia convencional. Actualmente, se cuenta además con las terapias dirigidas, aquellas que se dirigen específicamente a la célula tumoral para evitar todos los efectos secundarios que tienen estos fármacos. Y ahora se está hablando mucho de la inmunoterapia, que actúa activando las defensas del organismo para que tus propias defensas luchan contra el tumor. Estas tres opciones también se pueden combinar entre ellas.
Son tratamientos que se pueden administrar de manera oral, es decir, en pastillas, o por vía intravenosa, que es cuando se inyectan en vena, para lo que hay que acudir al hospital. También se pueden administrar de manera subcutánea, a través de una especie de inyección en la piel, que es como se administran clásicamente la heparina o la insulina. Esta forma de administración se tolera mejor y se reduce el tiempo que se permanece en el hospital para recibir el tratamiento.
Si estoy recibiendo tratamiento para un cáncer, ¿qué puedo hacer para cuidar mis riñones?
La inmunoterapia lo que hace es activar tus defensas contra tus propias células tumorales, pero también hace que se den reacciones alérgicas contra otros órganos. En concreto, en el riñón se puede producir un deterioro de la función renal, un fracaso renal que haga que el riñón no sea capaz de depurar todas las sustancias tóxicas que producimos todos los días. Esto se llama fracaso renal agudo y, en otras ocasiones, puede hacer que haya también alteraciones denominadas de los iones, sustancias que, entre comillas, corren por la sangre, como pueden ser el sodio, el potasio o el calcio. Estas son algunas de las manifestaciones más frecuentes.
¿Qué son los fármacos llamados inhibidores de checkpoint?
Los inhibidores de los checkpoint son un tipo de medicamento que impide la acción de proteínas que se llaman puntos de control, que son elaboradas por algunos tipos de células del sistema inmunitario, como las células T, y algunas células cancerosas.
¿Es frecuente el daño de los riñones cuando se recibe inmunoterapia con inhibidores de los checkpoint? ¿Por qué se produce?
En el contexto de la inmunoterapia, es frecuente sufrir alteraciones renales. En general, según los datos disponibles, entre uno y dos de cada diez pacientes puede tener alguna alteración renal. Sin embargo, las asociadas al tratamiento y a la inmunoterapia son menos frecuentes, siendo inferior a 2-4 casos por cada 100 pacientes tratados. Algo que responde a que se produce una reacción alérgica dentro del propio riñón, que ataca a las células del riñón y las inflama, produciendo lo que se llama habitualmente una nefritis inflamatoria. Hay que tener en cuenta que a la hora de diseñar un tratamiento con estas terapias hay que revisar bien los fármacos que ya está tomando esa persona, ya que hay algunos, como el omeprazol o el pantoprazol que pueden incrementar el riesgo de sufrir estos eventos adversos.
Me han realizado una biopsia renal y me han dicho que tengo una amiloidosis. ¿En qué consiste esta enfermedad?
La amiloidosis es una enfermedad compleja que se debe a la producción de proteínas anómalas. Estas proteínas anómalas pueden afectar a diferentes órganos y uno de los que habitualmente se ve afectado es el riñón. Más del 80% de estas proteínas anómalas vienen de unas células que están en la médula ósea, que se llaman células plasmáticas y que producen estas proteínas anómalas. Estas proteínas se depositan en diferentes órganos, en concreto en el riñón, y produce un daño renal que se manifiesta fundamentalmente porque puede subir la creatinina, que es lo que mide la función del riñón o se pueden perder proteínas por la orina.
La terapia más frecuente es un tratamiento de soporte para evitar que el riñón se vaya deteriorando. El experto que se encarga de esto es el hematólogo que es el que indica cuál es el tratamiento más adecuado para evitar que esas células anómalas se sigan produciendo. En muchas ocasiones, después de conseguir que esas células anómalas desaparezcan de la médula ósea, se puede recurrir posteriormente a un trasplante de médula ósea.
¿Qué puedo hacer para cuidar mis riñones si estoy recibiendo tratamiento para un cáncer?
Una de las consecuencias de los tratamientos dirigidos frente al cáncer es la deshidratación, ya que los pacientes con tumores en general tienen una incidencia mayor de náuseas, vómitos, diarrea y pérdida de peso. Todos estos síntomas se deben comunicar al oncólogo para que ajuste el volumen de líquido que esa persona debe de tomar. Asimismo, en estas circunstancias puede subir o bajar la tensión, por lo que es importante que también le cuente al oncólogo cuáles son sus cifras de tensión, porque puede ser necesario eliminar o añadir fármacos. Si esto no se corrige adecuadamente, los riñones se pueden deteriorar de forma aguda. Y además es importante que, como muchos tumores se acompañan de dolor, hay que evitar en general la utilización de antiinflamatorios, ya que pueden producir alteraciones del riñón.
Si tengo enfermedad renal y cáncer, ¿qué tipo de alimentación debo seguir?
En general, la principal recomendación, al igual que en la población general, es optar por dietas bajas en sal. En estas personas no se aconseja tampoco las dietas bajas en grasas, ya que a veces sufren desnutrición. Pero si se da al mismo tiempo enfermedad renal crónica y cáncer, lo más idóneo es acudir a un nutricionista especializado en este tipo de patologías para que adapte las pautas de manera individualizada.
Una persona a la que le han quitado una parte o la totalidad del riñón, ¿sufrirá enfermedad renal crónica y necesitará una terapia sustitutiva?
Cuando una persona se somete a una intervención para quitar parte del riñón o el órgano entero, dependerá de varios factores el tener más o menos riesgo de sufrir un deterioro de la función renal agudo o crónico. Entre los factores que aumentan el riesgo están el ser diabético, tener hipertensión arterial y edad avanzada, así como del control que tenga de estos factores y de cómo es su función renal antes de someterse a la intervención.
¿Qué tipo de efectos puede tener a nivel renal la inmunoterapia como tratamiento frente a un cáncer de riñón?
El daño renal que se puede producir como consecuencia de la inmunoterapia es algo relativamente poco frecuente y cuando aparece puede haber distintos factores que influyen, como por ejemplo tomar fármacos de manera previa, por ejemplo, inhibidores de la bomba de protones, medicamentos que son para la protección gástrica. También el tomar antiinflamatorios no esteroideos puede influir en que aumente el riesgo de desarrollar ese tipo de daño. Se trata de un tipo de efecto que también puede tener tratamiento, por lo que es preciso hacer una evaluación conjunta del paciente para valorar los efectos que tiene y decidir el tratamiento que puede recibir.
¿Los efectos de estos tratamientos solo se producen cuando se trata de un cáncer de riñón o es igual para otros tumores?
La indicación de inmunoterapia o de las terapias dirigidas es tanto para cáncer renal como para otros tumores sólidos y hematológicos. Por lo que los efectos que pueda tener van a ser independientes del tipo de tumor.
¿Por qué surgió la Onco-Nefrología?
Las Onco-Nefrología surge porque los oncólogos y los nefrólogos se empezaron a dar cuenta de que los pacientes con cáncer, con tumores sólidos o hematológicos, tienen una mayor incidencia de fracaso renal agudo, es decir, de daño agudo en los riñones y deterioro de la función de los riñones. Por lo que es preciso que los nefrólogos se formen en el tratamiento de este perfil específico de pacientes para intentar ofrecerles la mejor atención de manera individualizada.
¿Cómo se sabe que un daño agudo en los riñones ha sido provocado por un tratamiento con inhibidores de checkpoint?
Actualmente, la prueba que confirma que un daño está producido por una inflamación a consecuencia de la inmunoterapia de los inhibidores de los checkpoint es una biopsia renal. Una prueba que consiste en tomar una muestra del riñón, observar al microscopio y confirmar efectivamente que el daño ha sido producido por este motivo. También se están estudiando otro tipo de pruebas, a través de análisis de sangre y de orina, que consiste en los biomarcadores, que probablemente consigan que en unos años ya no sea necesario la biopsia renal para poder llegar a esa conclusión.
En un paciente con mieloma múltiple, ¿qué tipo de diálisis se va a utilizar?
Existen algunos tipos de diálisis específicas que utilizan unos filtros dirigidos a eliminar esa proteína que está alta en la sangre, ya que se sabe que así se da tiempo a que el tratamiento indicado por los hematólogos empiece a hacer efecto. Mientras, los nefrólogos ayudan a limpiar esas proteínas altas que también están afectando al riñón en ese momento. Por lo que se suele proponer al paciente permanecer un tiempo de diálisis con sesiones más intensas, que tienen el objetivo de favorecer una recuperación más temprana o precoz.
¿Qué se hace cuando se diagnostica un cáncer renal?
Ante el diagnóstico de un cáncer renal, lo primero que se hace es definir en qué estadio se encuentra, si la enfermedad está localizada o extendida. Dependiendo de esto, el paciente necesitará sólo cirugía o algún tipo de tratamiento médico. Este tipo de tratamiento lo indica el oncólogo. Por su parte, los urólogos son los que se encargan de realizar la intervención quirúrgica. En todo este proceso, el papel del nefrólogo es esencial, ya que los pacientes con un cáncer renal presentan un riesgo elevado de desarrollar enfermedad renal aguda o crónica. Por lo que en estos casos se lleva a cabo una valoración del paciente, previa a iniciar el tratamiento oncológico, o después de la cirugía.
¿Cómo se diagnostica el cáncer de riñón? ¿Qué síntomas son frecuentes?
Actualmente, los tumores renales se diagnostican de forma casual al realizar una prueba de imagen por otro motivo. Esto ha provocado que en los últimos años alrededor del 50% de los tumores renales diagnosticados sean de tamaño pequeño (inferior a 3 cm). Aún así, en un tercio de los casos, el cáncer de riñón se diagnostica en estadios avanzados de la enfermedad, y hasta con metástasis (afectación en otros órganos).
Los tres síntomas más habituales del cáncer de riñón son el dolor lumbar, la presencia de una masa en la zona abdominal que se extiende sobre la cadera y debajo del tórax y la hematuria (sangre en la orina).
Datos que debes saber
- Entre 2 y 4 casos por cada 100 pacientes con cáncer tratados con inmunoterapia sufren complicaciones renales
- El cáncer renal supone el 2% de todos los tumores malignos en el adulto
Fuente: Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)
- En los últimos años alrededor del 50% de los tumores renales diagnosticados son de tamaño pequeño (inferior a 3 cm), cuando aún están en fases iniciales.
Fuente: ClinicBarcelona